
Eso de la independencia está muy bien, la verdad es que en mi caso la estoy disfrutando muchísimo. Me encanta levantarme temprano por la mañana y pensar 'estoy en mi casa' y más me gusta todavía salir por ahí y pensar que mi casita me está esperando, tan acogedora y tan... como a mí me gusta.
No entiendo a todos aquellos jóvenes que teniendo dinero para irse de casa de sus padres no lo hacen. Entiendo a los a los que no les llega el sueldo ni para pipas, ¿qué harían sin la ayuda de padres?, pero a los vagos y chupópteros que siguen con papá y mamá... ufff!! y todo por que les tienen la ropa limpia, planchada, la cama hecha, la habitación recogida (por su puesto por la cara) y fundamentalmente por esa comidita tan rica que hace mamá y que siempre está lista cuando llegan a casa. ¡Con la iglesia hemos topado!